El simracing, es decir, la conducción virtual con simuladores, ha avanzado enormemente en los últimos años y hoy es más realista que nunca. La combinación de hardware potente, software preciso y accesorios de alta calidad hace posible crear una experiencia de conducción que se acerca mucho al automovilismo real.
Plataformas modernas de simracing como iRacing, Assetto Corsa o rFactor 2 ofrecen física detallada de los vehículos, modelos realistas de neumáticos y circuitos de carreras reproducidos fielmente, digitalizados con tecnología de escaneo láser con precisión milimétrica. El comportamiento de los vehículos responde de manera realista a diferentes parámetros como la presión de los neumáticos, ajustes de la suspensión, condiciones climáticas o temperatura de la pista.
La sensación de conducción también se vuelve cada vez más auténtica gracias a equipos de alta calidad como volantes con force feedback, pedales con célula de carga y rigs de movimiento. Los simracers más ambiciosos invierten en configuraciones que imitan las fuerzas físicas y movimientos en el cockpit, lo que intensifica aún más la experiencia de conducción.
A pesar de todos los avances, el simracing sigue siendo una simulación. Aspectos como la sensación física de las fuerzas G, la reacción situacional ante peligros reales o las limitaciones mecánicas de los vehículos reales no pueden reproducirse completamente. También es difícil simular virtualmente la presión mental y la disposición al riesgo en las carreras reales.
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