Los costos para un equipo básico de Simracing pueden variar mucho, dependiendo de las expectativas y de cuán realista se quiera que sea la experiencia de conducción. Para principiantes, a menudo basta con un equipo en el rango de 300 a 600 euros. En este rango de precio se puede conseguir un set de volante y pedales de fabricantes para principiantes como Logitech (por ejemplo, G29/G923) o Thrustmaster, así como una base de volante sencilla. Estos dispositivos ya ofrecen una sensación de conducción sólida y son totalmente suficientes para adquirir las primeras experiencias en Simracing. Quienes quieran una experiencia aún más realista pueden además adquirir un asiento de carreras o un llamado rig; las variantes simples cuestan desde unos 150 euros. Sin embargo, un escritorio también puede ser suficiente al principio.
Quienes tengan mayores exigencias, por ejemplo en cuanto a Force Feedback, precisión o inmersión, deberán invertir más dinero. Los equipos de gama media con volantes de mayor calidad (como los sistemas Direct-Drive de Fanatec, Simagic o Moza), pedales Loadcell y cockpits estables comienzan en torno a 1.000 a 2.000 euros. Para sistemas profesionales o semiprofesionales que incluyen configuración de triple pantalla, gafas de realidad virtual, asiento de carreras y plataformas de movimiento, los costos pueden superar fácilmente los 5.000 euros o más.
Además, se deben considerar los costos de un PC potente o una consola actualizada; según el sistema y los requisitos, esto puede sumar varios cientos o incluso miles de euros más. En total, el Simracing es un hobby muy escalable: se puede comenzar con un presupuesto relativamente pequeño y evolucionar con el tiempo, según las propias necesidades y posibilidades.
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